Para hacerse un hueco en una sociedad sobrecomunicada como la que vivimos o tienes un producto único, novedoso y sin competencia que le haga sombra, o te construyes una marca fuerte.

La marca es un signo destinado a individualizar los productos o servicios de una empresa determinada y hacer que sean reconocidos en el mercado por el público consumidor. Esta marca se va a conformar a partir de unos elementos que diferencian a nuestro producto o servicio de sus competidores en el mercado, y está constituida por bienes intangibles o inmateriales susceptibles de valoración económica. A ver, ¿qué vende Coca-cola? ¿Refrescos de cola? No, vende “la chispa de la vida”. ¿Qué vende Disney? ¿Dibujos y princesas? No, un mundo de fantasía… ¿Y por qué nos venden algo más que un simple refresco o una película entretenida? Porque, después de mucha comunicación, tienen una marca fuerte.  No es sólo un elemento visual o un producto bien acabado, la marca condensa la cultura corporativa de toda una empresa y da a conocer el posicionamiento de la misma.

¿Y tú de quién eres? ¿De Pepsi o de Coca-Cola? ¿De Disney o de la Warner? ¿Del Barcelona o del Real Madrid?  Todas son marcas.

Tuvimos que esperar siglos de evolución social y financiera (nada menos que hasta la II Revolución Industrial) para que entraran al mercado -tímidamente, eso sí- las primeras marcas de la historia. Y tras tantos años de búsqueda, ¿a que esperamos ahora para comunicarlas? ¿Por qué no las explotamos? No hay por qué ser una multinacional ni una gran factoría, todas las empresas pueden tener una y aprender a utilizarla.

Pero, ¿para qué me sirve una marca? ¿Qué funciones desempeñan?

> Distintiva: la diferencia de la competencia. Evita la confusión sobre la procedencia del producto o servicio.
> Indicadora de procedencia empresarial: es considerada como la función primaria y fundamental de la marca. El consumidor, al ponerse en contacto con nuestro producto o servicio, piensa inmediatamente en la empresa a la cual pertenece la marca.

> Indicadora de calidad: expresa una cierta calidad del producto o servicio en la realidad del mercado y, sobre todo, en las experiencias de los consumidores.
> Reputación: la marca proyecta en el consumidor una imagen sobre la empresa, ganando prestigio en el mercado.

> Comunicativa: la marca hace más vendible al producto o a la empresa.

> Asociativa: transmite unos atributos (reales o sugeridos) deseables por el  consumidor.

Para diferenciar un producto o una marca, nos servimos siempre de la comunicación. De las cuatro herramientas del marketing mix, la comunicación es la que nos permite marcar la diferencia entre  nuestra marca y la competencia en la mente del consumidor.

Para la comunicación, casi lo más importante es la percepción que los consumidores tienen del  producto o la empresa: para un ingeniero, un coche es un amasijo de acero y plástico; para los consumidores, un Volvo es seguro, un Ferrari es veloz y un Audi, diseño.  Asignamos personalidades a los productos. Lo que no es más que un trozo de metal, plástico o un producto químico le asignamos rasgos de la personalidad humana. Es la comunicación la encargada de construir esa personalidad a la marca y, a partir de ahí, hacernos fuertes en el mercado. Así que, ya sabes, utilízala.

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