La relación entre publicidad y videoclips cada vez es más fuerte. Y es que ¿a quién no le gustan los videoclips? ¿Quién no se ha quedado embobado durante horas viéndolos en aquellos antiguos canales musicales de la televisión? Ahora, por supuesto, seguimos haciéndolo, pero plataformas como Youtube son los medios más utilizados para ello. Muchos nos pasamos días y días esperando a que se lance esa esperada representación musical del nuevo single de nuestro cantante favorito. Y bien: ¿qué tiene que ver eso con nuestro blog de publicidad? La respuesta es ¡todo!

Los videoclips se pueden definir como herramientas de marketing para promocionar los nuevos trabajos discográficos. Hoy, y desde hace ya algún tiempo, se han convertido en llamativos, espectaculares y codiciados escaparates publicitarios. Las marcas se han hermanado de una manera impresionante con los videoclips en los últimos años. La publicidad se aprovecha de productos audiovisuales mucho más atractivos para el público y estos, a su vez, de la publicidad para financiarse.

El término concreto para esta práctica es product placement. Esta es una técnica publicitaria que se basa en introducir un producto o señales que se relacionen con él y su marca dentro de series, películas, etc. El fin: promocionarse en un entorno creativo asociado al ocio que ahora mismo, es tendencia.

Pero ¿por qué hacerlo en videoclips? Este tipo de productos ofrecen a las marcas infinidad de beneficios si se utilizan como soporte publicitario. Los principales son:

  1. Segmentación. Las marcas pueden elegir el artista con un target similar al del producto a promocionar. Seleccionando al artista. Se dirigen estrictamente a su público objetivo, invirtiendo su dinero exclusivamente en él.
  2. Aceptación. Miles y miles de personas verán a su ídolo usar o relacionarse con un producto y marca concreta. Los famosos crean moda y tendencia, así que la ecuación resultante es simple: fan sigue a ídolo, ídolo “apoya” a marca, ¿resultado? Fan se identifica con ídolo y, a su vez, con marca.
  3. Visibilidad. Cuando utilizas un videoclip para promocionar tu marca o producto, te alejas de la saturación publicitaria de otros medios, convirtiendo ese espacio de entretenimiento, o parte de él, en tu propio espacio publicitario asegurándote ser visto. Al ser la persona la que decide consumir el producto audiovisual por sí mismo, las marcas no van hacia el público sino que sucede a la inversa.
  4. Evita ruido. La promoción en otros medios no evita que otras marcas competidoras empañen tu protagonismo o que miles de productos saturen la mente de tu público, obteniendo menos atención por su parte.

Por parte de las productoras los beneficios no son pocos, ya que, además de conseguir financiación, obtienen valores. No sólo los valores del cantante o artista se asocian a la marca, sino que el trasvase de valores es mutuo. A las productoras les interesa colaborar con marcas que asocien a su músico unos valores acordes con él y que le beneficien aportándole prestigio. 

El product placement es una práctica que despierta polémica y controversia, ya que no todo el mundo está de acuerdo con consumir  marcas a toda costa en cualquier producto de entretenimiento, y porque muchas veces, se realiza de manera tan sutil que se abren debates acerca de la constante y cada vez más omnipresente manipulación que ejercen las grandes compañías sobre los públicos. Aún así, parece que todo apunta a que esta fuerte alianza entre videoclips y marcas seguirá fortaleciéndose.

 

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