¿Cuántos de nosotros hemos pasado horas intentando inspirarnos para que una nueva idea surja en nuestras mentes? Seguramente todos. La creatividad, también conocida por todos como musas o inspiración, puede surgir de muchos lados y quizá hasta de las cosas más simples. Como creativos, creadores, diseñadores, artistas u otras profesiones anexas, podemos vernos en aprietos al no tener una nueva idea original. Intentamos buscar por todos lados consejos, ideas o incluso información que pueda ayudarnos. Sin embargo, el proceso creativo no es igual para todos.

Incluso para los expertos es difícil saber cómo se obtiene exactamente esa idea, es concepto creativo. Sin embargo, a día de hoy sí que podemos identificar los diferentes pasos del proceso creativo por los que todas las mentes pasan a la hora de poder obtener esa idea. Repasémoslo para entender mejor lo que te sucede cuando buscas a esas musas.

Según Graham Wallas, hay cuatro etapas en el proceso creativo. Estas nos permiten adaptarnos a entornos cambiantes. ¿Vemos a qué se refiere?

 

Preparación

Ya tienes un problema que resolver y ahora debes resolverlo, o solamente te diste cuenta de un problema general y te gustaría hacer algo para ayudar. Pero aún no sabes cómo solucionarlo, así que debes prepararte.

Esta etapa se refiere a la recopilación de información y el análisis de esta para poder comprender completamente la circunstancia a la que nos enfrentamos. De esta manera se pueden explorar y experimentar todas las posibilidades de solución a un problema.

En este paso, muchos buscamos inspiración en otros artistas: diseños, lugares, puntos históricos o, incluso, recordamos cosas que hemos aprendido antes para poder recurrir a ellos.

 

Incubación

Se trata de un proceso donde el cerebro acepta las nuevas conexiones que se han generado ante cierta información, aceptando o rechazando ideas. En esta etapa tenemos que darnos un respiro, distraernos para dejar de pensar en ciertas situaciones.

Asimismo, esto es arriesgado, ya que en muchas ocasiones se puede generar una deserción del proceso creativo en esta etapa.

Para ayudarte a no abandonar en este punto, debemos decirte que puedes hacer mapas mentales de lo que has investigado o solo una lista de ideas de la posible solución, con lo que puedes ir determinando qué consideras pertinente o qué no.

 

Iluminación

En esta etapa es cuando la idea “baja” a tu cabeza y toma forma. Cuando todo lo ves con más claridad y todo tiene sentido. Las conexiones en el cerebro han terminado de hacerse y te dan una solución clara de lo que debes hacer. Esa realmente es la musa que te da la inspiración para lograr tu trabajo, pero ya ves que viene de mucho tiempo de esfuerzo.

 

Verificación

La última etapa, quizá es una de las más difíciles, ya que al igual que en la segunda, se puede generar un abandono al problema. Aquí se verifica si la “iluminación” es una buena idea. Es decir, si realmente funciona o no esa idea ya aplicada a la situación. Paciencia, puedes volver a evaluar otra de tus ideas si falla la primera. Todo esto es un ir y venir.

 

Este es un proceso que todos hemos tenido que recorrer alguna vez y, al igual que te pasa a ti, hemos encontrado difícil. Siempre puede llegar la idea perfecta en cosas sencillas o en lugares inesperados. Lo que es cierto es que siempre viene después de trabajar. Toma un respiro. No lo dejes. Sal de tu espacio de confort, camina, pero vuelve a tu proceso creativo y no lo sueltes. Es un camino lleno de intentos, pero a veces se consiguen ideas increíbles.

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