De entre todas las posibles formas de hacer marketing directo, los folletos publicitarios enviados por correo no siempre suelen ganar la atención que se merecen. Si no atraen especialmente a su destinatario, suelen acaban en la basura sin que se les preste atención. Hoy os presentamos a una empresa que ha sabido jugar con esta idea y ha planteado unos flyers irresistibles para los gatos. 

Cuando miramos nuestro buzón de casa, es habitual encontrar multitud de folletos publicitarios. Nuestra reacción suele ser la de ojearlos y quedarnos con los que más nos interesen o, en el peor y más corriente de los casos, el de tirarlos directamente a la basura. Conseguir destacar y ganarse la atención de los destinatarios es algo complejo, y más teniendo en cuenta que la publicidad de este tipo se recibe con bastante frecuencia y no suele llegar sólo de parte de un anunciante.

El que os traemos hoy es un gran ejemplo de cómo ha de tenerse en cuenta la innovación, también en publicidad. No todo está inventado. Así, valerse de unos recursos no contemplados hasta hora, permite a una marca generar un impacto con el que jamás habría contado.

Cuando de comunicar se trata, hay que tener muy en cuenta a quién nos dirigimos. Ésta premisa ha sido la que ha seguido, más que nunca, la agencia Rethink Canadá para plantear una acción de marketing directo para uno de sus clientes: Bulk Cat Litter Warehouse.

En este caso, la empresa anunciante quería darse a conocer como comerciante de arena para gatos. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que ganándose directamente a los consumidores del producto? Exacto, con ello no nos referimos a los dueños de las mascotas, sino a los propios gatos.

Para conseguir tal propósito, la agencia encargada de plantear esta acción de marketing directo decidió apostar por diseñar unos flyers impregnados con catnip, una hierba no nociva que se suele emplear para estimular las feromonas de los gatos.

El resultado de la acción, ya os lo podéis imaginar. Una vez que el correo llega a casa, estos animalitos se lanzan a por el folleto como si no hubiera mañana y no son capaces de despegarse de él. Sin duda es una acción muy bien pensada: una vez captada la atención del consumidor final, se atrae la atención de su dueño, que acude a ver el folleto que ha despertado tanto cariño por parte de sus minino.

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